GUÍA PARA EL CUIDADO DE PRODUCTOS


SEDA
El brillo característico de la seda proviene de la estructura prismática de sus fibras, que reflejan la luz. Estas fibras de baja densidad se hilan para obtener un hilo ligero y transpirable que te protege del calor verano y del frío en invierno.
La seda requiere cuidados especiales para conservar su durabilidad. Se recomienda ventilarla entre usos, evitando así el lavado. Al lavarla, consulta las instrucciones de lavado de la prenda y sigue las indicaciones. Una bolsa de malla puede proteger las prendas de seda de enganches o torsiones en la lavadora.
Tras el lavado, la seda se puede envolver en una toalla enrollada para absorber el exceso de humedad y colgarla para que se seque al aire, evitando la luz solar directa. El brillo y la suavidad de las prendas de seda más antiguas también se pueden recuperar sumergiéndolas en vinagre blanco suave, que ayuda a eliminar los restos de jabón de las fibras.
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